Sí, me ha dado por ahí en este convulso momento de mi vida xD que no se sabe si me voy a Canadá (cual pijo cada verano) para no volver con el increíble hecho de que no me haya quedado ninguna a recuperar (sí, os dejo que os asombreis).Esta serie de historias (de momento dos) se basan en contar la vida nocturna de la factory de una forma un poco más cercana, de hecho esta, está contada desde el punto de vista de Nico, a la que Warhol adoraba. Hecha esta pequeña introducción... allá voy.
Ella iba con sus Ray-Ban negras mirando, desafiando a través del cristal a todo aquel que osase cruzarse en su camino.
Andando con portes de modelo atravesaba las calles y los corazones de los hombres que suspiraban por ella, se enamoraban de su apariencia precisamente por eso.
Ella era todo apariencia, puro plástico (fino, como diría la canción xD).
La recibieron con menos honores de los que al menos, ella creía que merecía, pero el disgusto se transformó en confusión al verse entre esa marabunta de gente extraña de aspecto siniestro.
Primero le presentaron a un grupo de "gente corriente" que no es, ni llegará a ser nadie en el mundo de la factory.
Tras los halagos a su "perfecto exterior" se fue a sentar a un desgarbado sillón. En el, había dos hombres y una mujer. Por lo que pudo oír, uno de los hombres, el más guapo se llamaba Lewis (^^), Lou para los amigos (ooh si Lou fóll... bueno, sigamos).
Se trataba de un grupo de música al que Warhol intentaba promocionar.
La miraron de arriba a abajo, no parecían muy contentos respecto a su presencia así que recatadamente se fue y esperó a que el representante de Warhol llegara.
Era un tipo un poco afeminado, pero de porte suficiente para que infundiera respeto. La indicó que la siguiera hasta una sala vacía a excepción de varios globos plateados, una cámara y Andy Warhol.
