martes, 3 de mayo de 2011

El estrés del estudiante.


¡¡¡Socorro!!! es lo que gritamos todos a ver lo que nos queda de mes. Todos los finales, la preparatoria y la temida selectividad.
Muchos de los que ya han sido estudiantes y pasaron por este trance ahora nos miran con indiferencia, quizá preocupación, pero en definitiva alivio porque ellos no tienen que pasar por esto, al igual que los alumnos más pequeños que nosotros, que todavía ven esto muy lejos.

Nos agobiamos con razón: para poder hacer la selectividad primero tenemos que aprobar todas y cada una de las asignaturas que tenemos, para después presentarnos a la prueba de selectividad con lo estudiado de todo el año. Quiero incidir en el tema de que -valga la redundancia- nos entran todos los temas de todas las asignaturas, y que, materialmente es imposible estudiárselo todo bien con el tiempo que nos dan: los doce autores de filosofía con su pensamiento, toda la historia de España, toda la biología general... hay que saber muchos y muy variados temas.

Por eso, si alguien pincha por alguna razón, hay que entenderlo, es muy difícil sacarlo todo satisfactoriamente como muchos padres esperan de nosotros (enlazo este tema con mi entrada anterior sobre las expectativas). Deben saber que estamos dando todo (o casi todo) de nosotros para poder salvarnos el pellejo en estos exámenes, deben entendernos y apoyarnos.

Porque nos estamos jugando nada más y nada menos que nuestro futuro.

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